Estimados Lectores: Hoy quisiera llevarlos a un tema mucho más común de lo que pensamos. Para entender mejor ejemplificaremos los hechos.
A Pedro le pagan por mantener limpia y ordenada una oficina; por esta tarea que debe hacer todos los días le cancelan un sueldo mensual. Por otra parte tenemos a Juan, quien cumple el mismo oficio de Pedro por el mismo sueldo, pero él coloca flores frescas todos los días al florero del escritorio, acción que el otro trabajador no hace.
Lo que impulsa a Juan a colocar esas flores y lo hace diferente se le llama “valor agregado” es un impulso de necesidad de perfección del ser humano que no tiene precio y puede marcar la diferencia entre un profesional y otro. También influye en la acción de este impulso el buen trato del empleador, que demuestra su inteligencia ganando la confianza de sus trabajadores.
Después de toda esta reflexión, no puedo dejar de preguntarme; que sucedería si los empleados fiscales, municipales y todos quienes trabajan para la comunidad tuvieran este gran impulso. Tal vez no tendríamos malas caras atendiendo público, empleados por los pasillos murmurando o Jefes de Departamento justificando el paupérrimo trabajo que hacen en una orden escrita o manual de instrucciones.
Las falencias y mediocridad de quienes debieran atendernos como reyes, pues pagamos sus sueldos todos nosotros pagando impuestos, es cada día peor. Ni siquiera con sus abultados sueldos son capaces de tener imaginación, solo hacen lo estrictamente necesario y apegado por completo a las órdenes entregadas, y no por sumisos, sino por que no se les paga para hacer más.
Señores como para toda regla existen excepciones, pero aún son los menos quienes aportan de verdad, más allá de lo que les pagan, aún no son los suficientes para provocar un cambio, por lo tanto seguiremos esperando ese verdadero cambio.
Para Tejemedios
Margarita Chamorro
Programadora en Computación